viernes, 14 de octubre de 2016

El falso hacedor de Jaulas de Canto

En Noviembre del 2015 en el transcurso del concurso de timbrado en Zaragoza ví por primera vez las jaulas y los transportines. Quedé prendado por su belleza singular, reflejaban calidad y buenos acabados. No había visto nada igual, considerad que en Cataluña competimos con las jaulas C-2 y son rara avis los timbradistas catalanes que concursan con jaulas de madera. 
- Podrás conocer al artesano fabricante en el Nacional de Talavera, me dijo mi amigo zaragozano que andaba al quite. Y así fue. En Talavera, a principios de Diciembre, lo conocí. Al verlo, su particular fisonomía y vestuario me recordó al antiguo personaje televisivo "Teniente Colombo". Más bien bajito, pelo cano poblado y rizado que presidía un rostro serio en el que destacaban unos ojos saltones, escrutadores, de mirada larga y profunda. Desaliñado, vestía ropa modesta todo él cubierto con una austera gabardina de tres cuartos en color ceniciento visiblemente grande en talla para su modesta estatura. Hombre parco en palabras, escuchaba atento al tiempo que sus ojos analizaban interesados a los interlocutores que se interesaban por sus jaulas, expuestas sobre una pequeña mesa dispuesta a la entrada del colegio donde se realizaban los enjuiciamientos de canarios de canto durante el pasado Campeonato Nacional. Seguro de la calidad del producto ofertado -jaulas de canto fabricadas en diferentes tipos de madera y transportines para las mismas- ni se molestaba en hablar, respondía incluso a los interesados con cierta apatía. Aún así, le reservé 16 jaulas en madera de haya y 4 transportines. Tomó nota del encargo en una desgastada libreta de espiral con hojas cuadriculadas. En ese momento no pude suponer los problemas que me traería ese encargo realizado con toda la ilusión de un amante de los timbrados que desea lo mejor para sus pájaros. 
Imagen cedida por Juan Sánchez de Málaga
Hacia Enero de 2015 vendí mis jaulas usadas. Hecho esto, telefoneé al artesano fabricante haciéndole constar este aspecto en la confianza de que en un período razonable recibiría las nuevas. -Sin problemas, me comenta y explica: - Tengo muchos encargos, he enviado jaulas a América, pero las tuyas lo tengo anotado y ya las iré haciendo. 
En Mayo empezó el calvario. 
12 de Mayo le envio un whatsapp. No contesta. Le llamo por teléfono, no contesta. Esta sería la tónica habitual a partir de ese momento. Estará de vacaciones o así -pienso- y espero un mes para volver a comunicar con él. 
3 de Junio solicito por whatsapp me concrete plazo de entrega. No contesta. 
11 y 12 de Julio insisto. No contesta pero ¡Aleluya! se pone al teléfono tras múltiples intentos. Escucho excusas y más excusas: hace mucho calor, el barniz no fija bien en la madera, la madera se dobla, con esta temperatura no se puede trabajar,.. Bueno, sí, lo de tus jaulas, estoy en ello. A ver si localizo madera buena. Que me han llamado de almacén que tienen un trozo bueno. Escamado le pregunto - Pero, XXXXX, ¿En Septiembre tendré las jaulas, supongo? Responde que cree que sí, que habrá que montarlas y eso. Que a ver si afloja el calor y ya puede ponerse a trabajar,... 
17 de Septiembre. No contesta whatsapp ni responde a mis llamadas. Empiezo a preocuparme seriamente pues estamos a 20 días para enjaular los timbrados noveles de caras a su óptima preparación para los concursos y estoy sin jaulas. ¡Aleluya otra vez! La única vez que responde al whatsapp: un escueto las jaulas montándolas. Al día siguiente en conversación telefónica me da a entender que a finales de Septiembre tendré las jaulas, incluso precisa que cuando las tenga me facilitará el número de cuenta corriente para ingresar el importe. Quedo más calmado, aunque la calma que me transmitió duró poco tiempo y derivó en tempestad fuerte. 
3 de Octubre. Solicito la entrega de las jaulas por whatsapp y también que me llame por teléfono para concretar. No contesta. 
9 de Octubre. Mensaje enviado sic: XXXXX por Dios tengo que enjaular los timbrados y estoy sin jaulas. dime cuando me entregarás. Espero tu respuesta. No responde ni atiende llamadas. 
10 de Octubre. Utilizo el teléfono de mi mujer y, supongo al no conocer el número, atiende la llamada. me pasa mi mujer. 
- Soy Antonio de Girona,... Largo silencio, supongo que intentaba ganar tiempo para acomete mi acometida verbal. Ni se digna a saludar. Espera, seguro que preparando su defensa. 
Le suelto: - Tengo que enjaular ya. Los machos están desbordados de canto en los voladeros. Si no enjaulo se me pueden pasar y perder la temporada de concursos. Hace casi un año que te pedí las jaulas. Entendí que a finales de Septiembre las tendría.
Silencio,... medita su respuesta. Escucho excusas, nuevas y recurrentes, banalidades sin fundamento. Mentiras y engaños. Otra vez el cuento de la madera, que las está montando, que ya tiene los barrotes cortados, el rollo del barniz,... Por fin confiesa que tiene mucha gente delante mío. 
Hijo de puta -pienso- y pregunto - Por qué no me lo decías antes? Soy hombre de palabra - le digo- y he confiado en tí hasta llegar a este extremo. Ahora me has dejado tirado, has tenido 10 meses para fabricar las putas jaulas. 
Se ofende el hidalgo andaluz y contesta: - Oye, que yo también tengo palabra. 
- Pues cúmplela -contesto-. ¿Esta semana, la del Pilar, tendré las jaulas en casa?
-Esta semana no. 
-¿ La siguiente?
-Tampoco creo aunque depende. 
-¿Depende de qué?
- Si puedo trabajar o no. 
- ¿Puedes confirmar, darme fecha exacta de entrega?
- Fecha no puedo darte. Puede ser la semana siguiente o la otra tal vez. Pero nada cierto. 
Su voz ahora recobra seguridad, acostumbrado como debe estar a lidiar este tipo de quejas y reclamaciones - ¿ A cuántos canaricultores habrá dejado tirado? - y tras mi silencio atónito como me dejó responde envalentonado: 
- Oye, yo no tengo la culpa que no tengas jaulas y nunca me he comprometido contigo en un plazo de entrega. Tengo muchos pedidos (hay más víctimas en mi misma situación) y si quieres así bien, que haré tus jaulas cuando pueda. Esto es un hobbie para mí. 
Y se queda tan ancho. Un hobbie del que obtiene un evidente lucro económico libre de impuestos por lo que parece. Valiente sinvergüenza mentiroso cobarde incapaz de afrontar un problema y aportar soluciones. Y encima se quita las culpas de encima transmitiéndomelas a mí, incapaz como es de asumir ninguna responsabilidad y mucho menos pedir disculpas. Una mala persona. Mis canarios no merecen alojarse en sus jaulas. Al día siguiente le remito este whatsapp sic textual: Sinceramente ya me dan lo mismo tus jaulas. Me has afectado con esta situación. Sólo deseo que el mal que a mí me has hecho no se lo hagas a ningún otro aficionado. Dudo mucho que me constestes y menos por escrito. 
No merece la pena ni ser nombrado. A fecha de hoy 13 de Octubre, estoy averiguando cómo pasar los mensajes de whatsapp a imágenes. En cuanto lo averigüe insertaré en este mismo artículo las imágenes con los textos y fechas de los mensajes enviados. Doy fe que las conversaciones telefónicas reflejadas en este artículo se circunscriben a la realidad que me ha tocado sufrir con este personaje, el falso hacedor de jaulas de canto. 

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