sábado, 27 de enero de 2018

Volver a Empezar

A todos los canaricultores les ha llegado o les llegará el momento en el que procede mirar al pasado con interés, valorar el presente con atención y, analizados pasado y presente, cambiar para mejorar. Dejar ir lastre y dar un paso adelante. Lo expresado -cambiar para mejorar- es válido en muchos ámbitos y difícil en canaricultura por el apego que el criador le coge a sus pájaros. Y tratándose de timbrados el apego puede ser mayor pues tener una linea de canto propia requiere años y años de trabajo y esfuerzo que conllevan muchos desaciertos y algún acierto proporcionado por  algún timbrado aparente o meritorio. Pájaros obtenidos a través de constancia, perspicacia y esfuerzo sostenido. Pájaros con los cuales el canaricultor se encariña, se hace a ellos. Desprenderse de estos preciados timbrados, volver a empezar, aventurarse en avanzar por territorio desconocido con la convicción que, si todo funciona correctamente que es mucho esperar, pasarán al menos dos o tres temporadas hasta obtener de nuevo timbrados con un canto modelado según el gusto del timbradista, representa un sacrificio importante. Y en una sociedad conservadora como la nuestra en la cual todos hemos escuchado y tenemos grabado en la mente el refrán "Virgencita que me quede como estoy" se hace difícil cambiar y evolucionar.


Lo óptimo en un aviario es ir introduciendo cada año uno o varios ejemplares compatibles con la linea de canto de los timbrados digamos residentes. Éstos son el palo del pajar, los machos y hembras que sostienen la linea de canto del aviario. La incorporación debe ir siempre orientada a sumar, integrar alguna nota nueva o un floreo diferente e innovador. También hembras con buena genética que por ejemplo pueden  susceptibles de aportar nuevas voces y sobretodo ritmos diferentes en sus descendientes. Pero, ¿Qué ocurre cuando el criador lleva dos años incorporando nuevos ejemplares y no avanza? Cuando resta en vez de sumar. O se mantiene simplemente. Este es mi caso. Os lo explico con detalle.

 
Como he explicado en varios artículos mis timbrados vienen -venían, más concretamente- del timbrado clásico omnipresente en Catalunya hacia el 2009, ahora este timbrado rústico ya está evolucionando en la región a pasos agigantados hacia un timbrado intermedio más completo y melódico habiendo criadores catalanes que están trabajando muy bien en este aspecto. Mis primeros timbrados clásicos los he ido evolucionando poco a poco introduciendo nuevos ejemplares y notas obteniendo unos pájaros muy agradables, muy de mi gusto. Llegaron a su cénit en el 2015, a partir de aquí han ido bajando su rendimiento global. En estos dos últimos años sí que he tenido timbrados buenos, muy buenos incluso algunos al menos para mi opinión y gusto personal. Ahora bien, tengo el convencimiento que con estos pájaros ya no podía avanzar más. He intentado mezclas con diferentes hembras y machos para mejorarlos. Buscaba un ritmo un punto más lento, una dicción más clara y mayor capacidad de copia.




Pero los resultados no llegaron. A mis timbrados clásicos les había sacado todo su potencial y ellos, altruistas, me habían ofrecido todo lo que tenían. Ya no había más que hacer. Ni por una parte ni por la otra. ¿Cómo he llegado a esta conclusión? Fácil: el año anterior 2017 incorporé dos maestros con unos floreos de tres sílabas, buena voz y dicción. Un primer maestro gris hacía un "tiroli tiroli tiroli" claro como el agua que parecía que en vez de cantar hablaba, combinado con un "tilong tilong tilong" bien definido. Y un segundo educador color isabelo con una salida de ruiseñor "paxí paxí paxí" , aguas semiligadas y floreos lentos que enamoraban. De estas notas los noveles no aprendieron casi nada. Fueron a su puta bola, cumplieron como malos alumnos, rellenaron el expediente como sórdidos funcionarios y sólo pillaron los giros más fáciles. Sólo un ejemplar de los 25 machos  nuevos, me sacó el "tiroli". Eso sí, hubieron dos machos muy buenos y otros dos machitos meritorios. Estos últimos cuatro compusieron una buena canción bien enlazada. El resto de ejemplares pasable, correcto eso sí pero simplemente pasable. Salvaron el expediente. Pero no me emocionaban, no me hacían girar atento, no me llenaban. Los jodidos copiaban exclusivamente lo suyo, lo que llevaban dentro metido en su código genético. La primera semana de Noviembre decidí cambiar toda mi linea. Desprenderme de todos mis pájaros. Un cambio radical, doloroso, muy doloroso emocionalmente si bien necesario. Eso sí, he confiado mi linea base a un criador de Castellón. En su casa están entre otros el Campeón y Sub Campeón de Catalunya 2015, el anilla 53 y hembras con gran capacidad genética. Otros grandes ejemplares Campeones 2017 en Hospitalet han ido a Galicia y Francia. Están localizados. No diré como Franco atado y bien atado, pero sí bien localizados.



¿Y ahora qué? Pues el futuro es incierto, sinceramente. Hay cimientos sólidos, muy buenos machos y hembras. Pero esto no garantiza nada, absolutamente nada. He adquirido dos lineas nuevas muy de mi gusto a dos criadores de contrastada trayectoria y grandes conocimientos. Traer genética no ha significado problema, ahora hay en casa hijos del timbrado Campeón del Mundo 2017 y pájaros descendientes de Campeones de España. El problema ha sido encontrar educadores de mi gusto. Como esta temporada de concursos no he viajado fuera de Catalunya he tenido que solicitar videos, comprar mucho y seleccionar bien. Ahora tengo un buen póquer de maestros educadores con voces limpias y diferentes giros y floreos que se complementan admisiblemente. Pero lo expresado en cuanto a nueva genética y nuevos educadores, repito, no garantiza nada. Habrá que acertar con los apareamientos, poner mis cinco sentidos y modestos conocimientos y estar atento a la evolución de los noveles, tener una pizca más de suerte de la habitual y paciencia, mucha paciencia. Lo de bueno que saque este año no tiene mérito alguno. Criar canarios está al alcance de cualquier hijo de vecino. En función de lo que salga la próxima temporada saber determinar la linea buena y trabajar en esa dirección. Criar timbrados es una carrera de fondo.

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