viernes, 30 de diciembre de 2016

¿Quo Vadis Timbrado Girona?

Los seres humanos, las comunidades y grupos sociales atraviesan varios períodos de crisis a lo largo de su existencia. Algunos de esos procesos sirven para ir construyendo lo que somos como personas, colectivos o grupos. Crisis significa cambio, y el cambio es, casi siempre, la antesala del crecimiento. De afirmar que todos los canaricultores hemos sufrido alguna crisis de identidad considero que no estaría en absoluto equivocado. Los cambios constantes y el proceso evolutivo rápido, más rápido incluso de lo que percibimos, que está experimentando el canario timbrado español en los últimos años unido a la gran variedad de cantos de timbrado, son factores que también contribuyen a una cierta desorientación general en cuanto a la definición del tipo de timbrado que uno desea criar y tener en casa para disfrutar día a día de su armónico canto. Porque el tener en casa los canarios que a cada uno le gusta escuchar debería ser el objetivo de todo canaricultor timbradista. Aunque, de todo hay en la viña del Señor, hay quienes crían canarios con el objetivo de competir o comerciar con los pajaritos. Respetables posturas, que no comparto desde luego. Competir. ¿Con qué objetivo? ¿Por qué? Interpreto que en los concursos se participa, no se compite. Así lo entiendo (os aconsejo releer mi artículo La competitividad en los concursos de canto ) y lo demostraré y defenderé siempre. Intercede en los concursos una variable tan elevada de factores condicionantes que resulta extraordinariamente difícil ganar año tras año en las diferentes competiciones. Y lo otro, criar para vender es un objetivo para el que me resulta muy difícil hallar argumentos que justifiquen aquellos que así actúan. Con el jaleo que trae cuando tienes exceso de ejemplares en el aviario; precisamente el año próximo reduzco el número de parejas. Lo más difícil -atento, aquí está el quid de la cuestión-  es conseguir un aviario con una linea de canto propia, personal, diferenciada, que mantenga una trayectoria regular y una puntuación homogénea en diferentes concursos temporada tras temporada. Unos años va mejor y otros no tan bien pero nunca mal. Y este aviario idílico a gusto de cada criador y habitado por nuestros propios "Santos Griales" en forma de timbrados de 100 puntos cuesta tiempo, esfuerzo y dinero conseguirlo. Llevar a buen puerto un criadero de timbrados es siempre el resultado de muchos años de trabajo, con sus fracasos y aciertos, factores cuyas experiencias para bien o para mal siempre hay que saber canalizar positivamente.


Me siento en el diván del psicólogo y relato. Atentos que no tiene desperdicio la película que os explico. Desde el 2011 crio un tipo de timbrado conocido como intermedio. Los míos son pájaros evolucionados desde la base del timbrado clásico, omnipresente en Cataluña, donde hasta hace poco, apenas dos o tres lustros, se podían escuchar piaus-piaus, chaus-chaus, castañuelas, timbres y rodadas para detener un ejército. Os aconsejo leer el artículo sobre el Canario El Patriarca publicado en el 2011. Mi canario, el que me gusta, con el que me siento confortado escuchando su canto, procede de una esmerada selección particular personalísima que arranca ahora hará 7 años aunque viene de más antiguo, de mi primera etapa como timbradista desde aproximadamente el 1993 hasta el 2001. ¿Objetivos? Timbrados con buena voz, clara dicción, ritmo contenido y facultad de copia que les permita generar un repertorio completo y variado. ¿Cómo conseguir los objetivos? Selección de ejemplares continua y depurada. Saber atar los mimbres, congeniar bien los apareamientos. Más moral que el Alcoyano. Paciencia de Santo. Una pizca de suerte. Debo reconocer que tengo buen ojo para detectar pájaros especiales y esto me ha ayudado a ir introduciendo buenos ejemplares en mi aviario sea como maestros sea como reproductores.
¿De dónde viene mi crisis existencial timbradista? El "responsable" es  un criador natural de Almería hombre culto, de modales exquisitos que no afectados  y bien educado, que me cedió algunos de sus timbrados a principios del 2015. Me cedió sus pájaros y me regaló lecciones de canaricultura, de canaricultura y de humanidad. Se ha convertido en mi amigo, un amigo incondicional como considero a mis verdaderos amigos. Sus pájaros de voz hueca, educados con maestro, completos en su repertorio que rellenan toda la planilla excepto la consabida agua lenta. Los hijos de estos nuevos timbrados evolucionaron con una marcada personalidad propia y un canto singular que aportó a mi aviario nuevos floreos y voces diferenciadas. Rindieron apreciablemente bien en competiciones el año anterior, el 2015. Este año he experimentado mezclando ambas lineas en algunas parejas. Y con los ejemplares obtenidos estoy contento aunque sólo en parte, me explico. Mis timbrados han resultado más completos, más ricos en repertorio, tienen una base más amplia pero, para obtener esta mejora han cedido parte de su personalidad intrínseca, entre ello su voz potente. En los diferentes concursos en los que he participado este 2016 he bajado un escalón, un simple punto. Esto no me preocupa lo más mínimo  -conozco la raíz del problema y sé cómo solucionarlo- pues ha sido una cuestión de educación, problemas puntuales con los maestros en vías de resolución para un futuro inmediato. Conclusión, que me ando por los ramas y no concreto: tengo dos lineas de canto en mi aviario. Estas dos lineas de canto no se complementan entre ellas, más bien digo que son diferenciadas. Pero las dos me gustan. ¿Cómo se pueden querer dos mujeres a la vez? ¿Y no estar loco?



Llamo a consultas a los gurús, pido opiniones a criadores de contrastada experiencia y larga trayectoria. Todos me atienden bien y me ofrecen respuestas coincidentes. No hay que preocuparse por la situación actual, tu cierta desorientación y tus dudas son buenas e incluso positivas al generar voluntad de enmienda y resolución. Es una situación por la que todos hemos pasado, se puede calificar como buena e incluso positiva, simplemente reconducirla para mejorar.
Varias conversaciones concurrentes como la que expongo de ejemplo a continuación me hicieron ver y comprender algunos matices que me aportaron solución a mi problema:
- Lo que me explicas ya lo he oído muchas veces -me responde mi interlocutor tras escuchar atento mi detallada explicación. Algunos criadores confundidos con tanta variedad de timbrados como tenemos hoy día, hacen un cambio radical en su linea de canto y al cabo de dos años, arrepentidos, están intentando recuperar sus pájaros. Suerte que tú no has hecho ningún cambio radical, simplemente has introducido una nueva linea. La base está en la respuesta -piensala bien- a esta cuestión: ¿A tí te gustan tus pájaros? -me pregunta.
- Sí sin duda.
- Pues cría con ellos, elige tus mejores machos y a disfrutar. La cuestión para mejorarlos -aquí responde tras formular varias preguntas directas, precisas, concretas- consiste en aparear tus timbrados intermedios, tus mejores pájaros, los que a tí te gustan, los que tienen esos matices especiales que sólo los mejores saben apreciar, con hembras... Y después educas de esta forma...,  con este tipo de maestros. Sobretodo vuelve a prestar atención a los detalles que te he comentado respecto a las hembras. Seguro que sabrás hacerlo. 

Y no sigo con la explicación, me la reservo en privado. Y es que hay mucho competidor suelto al acecho, tampoco se puede explicar todo. ¿Entiendes? A veces se da alguna situación no del todo agradable. Puede ocurrir que acabe un enjuiciamiento, felicite al criador por la calidad de un macho y me interese por el mismo. A continuación, en cuanto me gire, el oportunista de turno ya negocie la compra del macho a mis espaldas. Sic Transit Gloria Mundis. A partir de ahora tendré que aplicar lo que aconsejaban Paco el Bajo y su mujer la Régula, los protagonistas de la película Los Santos Inocentes: oir, ver y callar. Que una cosa es ser bueno y otra muy diferente ser tonto o que consideren que lo eres. Continuaré esforzándome al máximo sobretodo para ser buena persona y mejorar mis timbrados. Día a día, semana a semana, mes tras mes, año tras año. Y transmitir lo que sé y lo que siento así como ayudar a quién lo necesite. Pero con la debida mesura.


































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