lunes, 1 de mayo de 2017

El anillado de los canarios. Problemas y soluciones.

La anilla es el elemento identificativo del pájaro y su colocación diría que es imprescindible, incluso si se trata de un aficionado sin espiritu competitivo es recomendable anillar los pichones pues el número de anilla permite mantener un registro y posterior control de los ejemplares nacidos, así como de sus padres y posterior descendencia.

Básicamente existen dos tipos de anillas:
1.- Las que se comercializan en comercios. Sólo informan de número de pájaro y el año. Sobre estas anillas existen múltiples variantes en cuanto a color y altura. Incluso hay alguna empresa como Confobird que permite personalizarlas bajo pedido. En todo caso, no son válidas para concursar bajo ningún concepto.


2.- Anillas federadas. Cada año varía el color que lo determina COM Confederación Ornitológica Mundial. Por ejemplo este año 2017 todos los canarios tendrán anillas de color azul. La información que contienen la anilla es año, criador, federación y número de pájaro.



Para obtener anillas federadas hay que pertenecer a una sociedad ornitológica y permiten participar en concursos de todo rango. Hay que solicitar las anillas con cierta previsión, normalmente hacia la primavera.


El anillado de los polluelos habitualmente se realiza cuando éstos alcanzan los 6-8 días de edad. Aunque he anillado pichones ya crecidos con 10 días, eso sí con vaselina y un cuidado extremo al insertar la anilla para no provocar heridas. Anillar es un proceso delicado sobretodo las primeras veces que se hace por la evidente fragilidad de los polluelos y el tamaño mínimo de la pata y los dedos. No explicaré aquí cómo hacerlo, hay cientos de videos y tutoriales que lo explican con total claridad. Sí que daré cuenta de los problemas que pueden plantearse al anillar los pichones y aportaré solución a los mismos.

Anillas caídas. Sucede cuando se anillan los pichones antes de tiempo, al ser la anilla pequeña se desprende de la patita. De común la encontraremos al día siguiente en el fondo del nido o en la bandeja. Hay veces que no se encuentra, este año he perdido 3 anillas. Por más que las he buscado en el fondo del nido, en la bandeja y en el suelo las anillas han desaparecido misteriosamente. La solución al problema de las anillas caídas es sencillo: anillar en su momento, comprobar en ese momento que la anilla no se escapa y, aún así, revisar los pichones durante los 2-3 días posteriores al anillado y comprobar que las anillas estén bien insertadas.

Anillas mal fijadas. Aquí sí que el asunto se complica de no actuar el criador con celeridad y destreza. Son anillas que quedan mal fijadas en la pata del pichón y provoca el bloqueo de los dedos o de la parte inferior de la extremidad. El año anterior me vi en la obligación de amputar dos patas ya con necropsia por infección derivada del bloqueo de la anilla. Y este año ha pasado lo mismo con otro ejemplar que no he podido salvar. Ya he pedido unas alicates especiales para cortar anillas.

 Es fácil que este problema quede oculto y el criador no se aperciba del mismo hasta que el pobre pichón afectado salta del nido. Como solución ir revisando los pichones cada pocos días y, caso de apercibir un problema de esta índole cortar la anilla. No puedo detallar cómo hacerlo pues, como expongo, nunca lo he hecho. Si se alarga el problema la anilla bloquea el riego sanguineo y provoca necropsia en las extremidades.

Hembra que quita las anillas. La reproductora identifica las anillas como un objeto extraño e intenta extraerlas de las patas de los pichones con la consecuencia de provocar heridas o tirarlos del nido, lo más frecuente. Procede engañar a la hembra (en mayor o menor medida todos lo hacemos con las mujeres, y ellas con nosotros) tapando las anillas con esparadrapo.

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