lunes, 19 de octubre de 2026

Dar mesa

Dice una voz popular: dale mesa a los timbrados y mejorarán su canto. Dar mesa es la expresión utilizada por los aficionados a los canarios de canto al final del período de aprendizaje. Los machitos noveles ya se han adaptado a las jaulas de canto, se les ha dispuesto en estanterías o cajones separados individualmente dentro de sus jaulas y, llega el momento más esperado por el canaricultor: darles mesa. Dar mesa supone ver, oír y, sobre todo, evidenciar el resultado del trabajo realizado durante toda la temporada seleccionando, criando, educando, custodiando y velando por llegar a este momento tan especial. Tan nuestro, tan personal. Pasan examen los jóvenes timbrados, y pasa examen su criador. Dar mesa es disponer con emoción contenida, las jaulas de canto, en vertical una encima de otra, sobre una mesa y escucharlos. Sentir como fluye, un año más, la magia del canto timbrado español. Sí, escuchar cantar estos delicados seres, tiene un trasfondo mágico, esotérico, fascinante sin duda. 


El timbradista, expectante, atento y concentrado, sigue con atención y oído alerta, las reacciones de los ejemplares dispuestos en torre sobre la mesa. Todos sus sentidos están fijados en la actitud de estas avecillas. Al tiempo que los timbrados se van desperezando, adquiriendo seguridad en la mesa, reclamándose, y empezando a cantar, fluyen por la cabeza de nuestro hombre pensamientos varios: vaya, el de arriba está alterado. Ahora se ha calmado, ya va a iniciar el canto. Mierda, sólo repasa, con lo bien que iba en el aviario. Ostras, el de abajo, qué voz más limpia. Coño, qué floreo ha sacado su hermano. ¡Hala! que me ha soltado unas aguas lentas, hijo puta, qué escondidas las tenía. Mira, el de arriba ahora le está dando bien. Este tiene la voz más metálica, el del medio también, los pondré juntos. Cagonlaputa, ¿Eso es una rascada? No me jodas, que te voy a tener que apartar. 

Pasan los minutos en el aviario, corre el tiempo que vuela, desfilan los lotes. El criador, atento, selecciona, agrupa ejemplares similares en voz, dicción, ritmo de emisión, canción. Los más potentes abajo, los más suaves arriba. Separa -es inevitable- aquellos que le generan dudas o tienen un defecto evidente. Éstos hay que sacarlos del aviario al momento. Los errores se pagan, un novel con una rascada o defecto acusado puede estropear todo un cajón o todo un aviario. Hay que actuar con rigor, sin miramientos. Si concursa, el juez no tendrá ninguno. Llamar a la vecina abuelita y regalarle el ejemplar para que le alegre las sobremesas. Los dudosos, habrá que volverlos a escuchar. Algunos están "verdes" aún. Éstos acostumbran a dar sorpresas en positivo. La época de dar mesa es la que nuestras parejas se preguntan qué coño hará ahí metido todo el día con los pájaros. Si es que le voy a poner la cama ahí dntro, lo único que le falta, dormir con los pájaros, vamos. 

Especialmente, hay que disfrutar estos momentos. Relajarse, dejar que emanen las emociones contenidas durante todo el año, captar primeras impresiones -son muy importantes las primeras impresiones- y valorar, racional y objetivamente, lo que hay en casa. Y compartir con compañeros de afición, pedir opiniones humildemente, escuchar sus valoraciones con empatía, agradecer su tiempo y sus comentarios. Dar mesa es empezar a conocer lo que ha dado el año, para bien o para mal. Todo es mejorable, si se trata de timbrados, aún mas. Pero lo que se ha escuchado ya no se puede cambiar. Al menos este año. Si es bueno es bueno, si es regular es regular y si es malo es malo. 

*Dedicado a los compañeros del grupo "Los amigos de Gero"

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